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sábado, 10 de abril de 2010

Un milagro llamado primavera


Yo quisiera, difícil quimera, que con versos se escribieran también las ecuaciones que explican el movimiento de los astros.

Escribo hoy día 21 de marzo de 2010 una nueva “ventana de la ciencia” y, a pesar de que el aspecto del cielo y la climatología no son precisamente los más adecuados para recibir la primavera, quiero dedicar este artículo a su llegada, y, por qué no, dedicarlo también a todas aquellas personas que sienten en su corazón la llamada de este resurgir de la vida, la puesta en escena de la renovación y la esperanza, en un paisaje que sale de su letargo invernal y se asoma a la luz y sus colores. Rindamos un homenaje a la poesía, que también es “ciencia del alma” y que nos permite la emoción mientras buscamos las explicaciones científicas a los misterios.

Me pegunto si sería posible describir la evolución de dos células que se abrazan para dar lugar a un ser humano con versos, si acaso sería posible entender la trayectoria del sol en el cielo atendiendo a la música que Vivaldi puso a las estaciones del año. ¿Sería posible?, ¿es posible entender la vida sin la poesía?, ¿podríamos comprender los mecanismos de la vida o el movimiento de la tierra si no existiese la música?, ¿sabríamos interpretar el paisaje si no existiese la pintura?, ¿acaso se comprendería el maravilloso ritual de cortejo del macho en algunas especies si no existiese la danza?

Admiro a los sabios renacentistas como lo fue Leonardo da Vinci (1452-1519), quien cultivó todos los saberes, llegando a ser pintor, escultor, músico, arquitecto, ingeniero, constructor de máquinas de guerra, geógrafo, cartógrafo, urbanista, anatomista y biólogo, entre muchos otros oficios y profesiones. Pienso que solo abrazando el conocimiento en todas sus dimensiones se puede gozar de verdad de la vida y aprender la esencia de su razón de ser, no es posible comprender sin la cooperación de los sentidos, la imaginación y hasta los propios sueños. Ahora, recibir la primavera, es una gran oportunidad para acercar nuestros sentidos al paisaje y descubrir la sinfonía de sonidos, olores, sabores y luz que lo acompañan. En 1619 Kepler publicó una gran obra, La Armonía de los Mundos, que adscribía consonancias musicales y matemáticas al movimiento de los astros. Música y matemáticas, en un principio convivieron en la morada del conocimiento.

La Tierra en sus movimientos de rotación y traslación marca el discurrir de las estaciones del año con una precisión propia del más preciso reloj jamás ideado por un maestro relojero. Ese eterno viajar, en medio de la inmensidad del espacio cósmico, dentro de un maravilloso sistema solar que a su vez viaja a lo largo de la galaxia, es el artífice de ese milagro que cada año se repite: la llegada de la primavera. Esa flor que se abre en la rama de un almendro lo hace por imperativo de estas leyes escritas hace miles de millones de años.

En todos los lugares de nuestro planeta no se puede gozar de este devenir de las estaciones que marca los ciclos en la vida y establece un ritmo en el acontecer de la existencia. Los países que se enmarcan en la línea ecuatorial no gozan del placer de ver crecer las flores en una época, caerse las hojas en otra, recibir la nieve en invierno y recoger las cosechas en verano. En esos países los ciclos estacionales se mezclan y confunden en una única estación, a lo sumo dos. La vegetación y la fauna, en su conjunto, se desarrollan de acuerdo a estos ritmos astronómicos, y esto es una maravillosa armonía que debemos celebrar.

Este año, como “artistas invitadas”, al acto de celebración de la llegada de la primavera tenemos a las Pleyades (palomas en griego). Ellas son un cúmulo de estrellas jóvenes ubicadas a aproximadamente 440 años luz de la Tierra que se formaron a partir de una nube de gas interestelar que colapsaba hace alrededor de 100 millones de años. Las Pleyades son "Siete Hermanas" o “cabrillas”: Estérope, Mérope, Electra, Maya, Táigete, Celeno y Alcíone, que tomaron sus nombres de las hijas del dios Atlas de la mitología griega. Juntas, forman la figura de una pequeña cacerola. Ocurre este año que se produce una conjunción inédita entre estas jóvenes “ninfas del cosmos” y nuestra Luna. Fue un encuentro que se produjo en la noche del 20 de marzo y que se seguirá viendo en la zona del Atlántico Norte y Norteamérica hasta el año 2023. Feliz noche para esperar la llegada de las flores. Una noche para permanecer despierto bajo la bóveda celeste gozando del silencio, poniendo orden en nuestra vida, repasando esperanzas, con la media luna en cuarto creciente y el corro de Pléyades bailando a su alrededor.

Mientras en el hemisferio norte abandonamos el invierno y celebramos la llegada de la primavera en el hemisferio sur abandonan el verano y se disponen a recibir al otoño y en el ecuador, quizá con cierta envidia, nos ven a los unos y a los otros como volvemos a los baúles a recoger o depositar las ropas, de la misma manera que el paisaje se regocija con la luz cambiante en torno a la cual se tejen los sueños y los proyectos de los seres vivos en su discurrir vital. ¡Sencillamente maravilloso!, ¿no les parece? A este inicio y final de ciclo en el calendario astronómico se le denomina equinoccio, del latín aequinoctium y significa «noche igual».

Salir al campo y respirar el aire embriagado de aromas debe ser un homenaje no solo a la ciencia sino también a la poesía. Entiéndalo de esta manera y estarán más cerca de la verdad que buscan.

Se dice que la primavera es el la estación del amor, de la renovación, de los cambios vitales. La ciencia coincide con la poesía y, la una y la otra, indagan en el misterio de la vida para explicar el porqué de esa inquietud, de esa melodía, que se escucha más allá del discurrir caótico y civilizado de nuestra especie. Es como si la naturaleza tocase levemente con sus nudillos en las puertas de las ciudades para anunciar a los seres urbanitas que aquí habitamos, que algo ha cambiado ahí afuera, en ese frágil manto de vida que es la biosfera. Sean felices y disfruten de la vida.


lunes, 15 de febrero de 2010

Oscurecimiento global.


La luz solar que llega a la superficie terrestre podría haber disminuido en las últimas décadas, según diversos estudios científicos. Este "oscurecimiento global", provocado en gran parte por la contaminación atmosférica, podría estar dificultando procesos esenciales como la fotosíntesis de las plantas o el ciclo del agua, y que se esté subestimando el verdadero alcance del cambio climático.

El fenómeno se produce porque las nubes pueden reflejar en mayor o menor medida la luz solar dependiendo de la cantidad de ciertas partículas que contienen en suspensión. Los núcleos de condensación que se forman debido a la presencia de las partículas contaminantes dan lugar a gotas de agua más pequeñas y en mayor número que los que se formarían de manera natural, de este modo las nubes se convierten en activos espejos que rechazan hacia la estratosfera una parte importante de la luz que les llega.

Esta disminución de la cantidad de luz estaría afectando a procesos naturales, como la fotosíntesis, lo que provocaría que las plantas produjesen menos oxígeno y procesasen menos dióxido de carbono (CO2), acelerando el cambio climático. Asimismo, un estudio del Instituto Scripps de Oceanografía sugiere que el oscurecimiento global también estaría debilitando el ciclo del agua en el planeta, reduciendo así la lluvia y poniendo en peligro las reservas de agua dulce.
Los científicos quizá hasta hace unos años no habían prestado mucha importancia a este fenómeno, pero las medidas realizadas en determinados lugares del planeta han corroborado que el modelo climático está muy influenciado por este fenómeno. En este sentido, los expertos en ciencias atmosféricas Leon D. Rotstayn y Ulrike Lohmann indican que la ausencia del monzón en el África sub-sahariana durante los 70 y 80 o la sequía del Sahel, que provocó una hambruna en la zona, se pudo deber a que la contaminación del hemisferio norte enfriaba el Atlántico.

El climatólogo americano David Travis ha estudiado durante 15 años el efecto que producen las estelas de condensación del tráfico aéreo sobre las temperaturas de la corteza terrestre de grandes ciudades. Estas estelas, formadas principalmente por vapor de agua, actúan de la misma manera que las nubes, reflejando cierta cantidad de radiación solar. En el caso de que haya partículas contaminantes en la atmósfera tales como aerosoles, carbonillas o dióxidos de azufre, el efecto nucleizante es el mismo que el explicado con anterioridad.

En 1954 Gerald Stanhill estudió durante un año la cantidad de radiación que llegaba a la superficie terrestre de Israel mediante piranómetros, con el fin de recoger datos que le permitiese el diseño de un nuevo sistema de regadío. Tras 20 años aceptando las cantidades de radiación medidas desde entonces, fue el mismo Gerald quien realizó nuevas medidas, encontrándose con la sorpresa de que la radiación había disminuido un 22% en la misma zona de estudio, es decir, un 4,7% por década desde 1954 hasta 1994. Paralelamente, Beate Lieperet descubrió el mismo efecto en los Alpes Bávaros.

Nuevos estudios indican que el descenso de la radiación solar no es un hecho puntual sino que es un fenómeno mundial que varía según la latitud, pero con una estimación media del 2-3% por década: Antártida = -9% ,Estados Unidos = -10% , Rusia = -30% , Europa = -16%
Tras la fatídica fecha del 11 de Septiembre de 2001 en el que dos aviones derribaron las torres gemelas en la ciudad de Nueva York, el tráfico aéreo fue suspendido durante unos días por motivos de seguridad. Los análisis rutinarios mostraron el efecto que las estelas poseían sobre la cantidad de radiación que llegaba a la superficie de los Estados Unidos, encontrándose con algo sorprendente. La temperatura es un valor que suele variar a lo largo de los días, pero existe una medida de mucho más baja variación que es la diferencia entre la temperatura máxima y mínima del día, denominada "oscilación térmica". En los días que no hubo vuelos en EE.UU. se constató que esta oscilación térmica era notablemente mayor que lo había sido en los últimos 30 años. Estaba claro que la contaminación producía por las estelas de vapor de agua y partículas contaminantes dejadas por los aviones vienen ejerciendo una importante acción de bloqueo de la luz solar que se dirige a la tierra.

El oscurecimiento global y el efecto invernadero son dos fenómenos con una misma causa pero con efectos contrarios. Mientras que la acumulación de CO2 provoca la acumulación del calor en la atmosfera y su calentamiento, el oscurecimiento, como hemos explicado, produce un enfriamiento. Esta “compensación” de efectos ha llevado a algunos científicos a pensar, de manera errónea, que una posible solución al efecto de calentamiento del planeta seria enviar a la atmosfera partículas que ampliasen (quemar azufre) el efecto espejo de las nubes y se oscureciese la atmosfera. En principio se podría pensar que el remedio daría resultado pero no sería así dado que entonces los efectos del oscurecimiento global se multiplicarían y darían lugar una serie de efectos encadenados en el clima de consecuencias impredecibles. Una de ellas, que ya la hemos comentado, quizá la más importante, es que se restringiría la vida de las plantas, se generaría menos oxigeno y la evaporación del agua terrestre disminuiría notablemente lo que llevaría a una escasez de agua dulce.

Michael Roderich y Graham Farcual, dos biólogos Australianos, estudiaron los datos de evapotranspiración de diferentes países, tales como Rusia, Estados Unidos y el este de Europa, viendo como el valor de la tasa había disminuido una media de 100 milímetros en los últimos 30 años. La pregunta que surge ante estos datos es: ¿Pero, si la temperatura global está aumentando, por qué razón no aumenta la tasa de evaporación? Esto es debido a que el factor más determinante para la evaporación del agua, tanto en sistemas hídricos como en plantas, es la luz solar y en menor medida el viento, la humedad y la temperatura. Los fotones que conforman la luz solar contienen la energía que permitirá a las moléculas de agua su paso del estado líquido al gaseoso. Por lo tanto, llegaron a la conclusión de que la cantidad de radiación solar que llegaba a la superficie terrestre estaba disminuyendo.

Si no tomamos medidas urgentes para reducir los gases contaminantes y no empezamos a usar en serio las energías renovables no contaminantes, así como gases no combustibles como el helio para los automóviles, la Tierra se convertirá a corto plazo en una combinación de zonas desérticas y zonas dominadas por la sabana. Así, por ejemplo, los científicos dicen que dentro de no muchos años el sur de España se convertirá en un desierto donde la vida será totalmente imposible y, el norte adquirirá un clima tropical. Además, el deshielo de los glaciares dará lugar a la subida del nivel del mar, como ya está sucediendo, y muchas zonas costeras desaparecerán: Rías bajas gallegas, Valle del Guadalquivir, Países Bajos, etc. Así que o hacemos algo o nuestra especie tendrá sus días contados

sábado, 16 de junio de 2007

El cambio climático en Castilla-La Mancha (España)

Quiero hablarles del serio problema al que nos enfrentamos en un futuro muy próximo en relación con los efectos del cambio climático en nuestra región de Castilla-La Mancha. Es verdad que todos los programas electorales en nuestra región recogen acciones para paliar los efectos de esta terrible amenaza que pesa sobre nuestras cabezas, pero también lo es, que una cosa es poner en los papeles las intenciones y otra es la firme convicción de ejecutar las promesas. Menos panfletos políticos y más legislación y financiación económica para atajar este problema. Menos demagogia entre comunidades que se disputan el agua y más control del gasto y racionalización del uso. No olvidemos que han pasado décadas en La Mancha en las que hemos derrochado el agua de los ríos y de los acuíferos con el conocimiento y aprobación del gobierno regional. Ahora toca hablar del agua y está bien que se hable pero no con demagogias, no con planteamientos localistas o regionalistas, no olvidemos que el gobierno regional, cuando mandaba el Sr. Bono, pactó con el Gobierno Nacional del Sr. Aznar su política hidrológica de trasvases, porque en aquel momento si tocaba y había contrapartida en la negociación.

Amigos lectores, los problemas derivados del cambio climático en ningún caso pueden ser materia de negociación política entre comunidades autónomas ni arma que se deba esgrimir frente al adversario político. El problema del cambio climático es realmente un problema de supervivencia, de tal gravedad que debe ser tratado con el rango de “problema mundial”, ni siquiera de estado. No vale decir que el cambio climático en nuestra comunidad lo provocan las térmicas que queman combustible en Puertollano, y Azeca o con las cementeras de Toledo y Guadalajara y que los Aerogeneradores que hay en nuestras sierras convertirán a La Mancha en un paraíso energético y ecológico. El cambio climático en nuestra región esta provocado por todos y cada uno de los países del mundo civilizado que han enviado a la atmósfera miles de millones de toneladas de gas de invernadero y han agotado los recursos derivados de los hidrocarburos.

Las políticas locales son importantes en materia de sostenibilidad, pero no suficientes. ¿Que sentido tiene la desnuclearización de España si se realizó a costa de la instalación masiva de centrales térmicas que son más contaminantes que las nucleares? ¿Qué sentido tiene aumentar el precio de la gasolina si cada vez se fabrican coches de más cilindrada y no se potencia de manera adecuada el transporte público y las infraestructuras ferroviarias?

Vamos a los datos. Les diré que los últimos informes científicos emitidos por la comunidad internacional sitúan a España como una de las zonas que más sufrirá los efectos del cambio climático y dentro de nuestro país será la mitad sur la parte mas afectada. Hablamos de aumentos de temperaturas medias anuales de hasta 7 grados y hablamos de una sensible disminución de las lluvias y un aumento de la desertización del territorio.

¿Cómo piensan arreglar esto nuestros gobernantes?. La verdad es que han sido pocas las medidas reales y eficaces que se han tomado. La primera de ella es la legislativa. Solo con una legislación que proteja al medio y que sancione a los agresores se podrá frenar el problema. La segunda medida es económica; es vital que se dedique una parte importante del producto interior bruto de nuestro país a la puesta en marcha de planes y medidas que frenen el proceso, la tercera medida es la toma de decisiones conjuntas, es decir la corresponsabilidad de las distintas administraciones en la toma de decisiones y el ejercicio de planes de actuación.

¿Sabe ustedes lo que significa que la cuenca del río Guadiana pierda (como esta previsto) un 20% de su caudal? Significa, mis queridos conciudadanos que habrá: Una perdida de la biodiversidad (para que se me entienda especies de animales y plantas que desaparecerán), la perdida del propio recurso hídrico, el aumento de la evapotraspiración del la cubierta vegetal, una avance de los procesos de desertización, pedida de recurso edáficos que se traducirán en una merma de la actividad agrícola y forestal por no poder hacer frente al desarrollo de los actuales cultivos con los métodos actuales (consumo excesivo de agua en los riegos convencionales), aumento del riesgo de inundaciones y crecidas fluviales derivadas de precipitaciones torrenciales, pérdida del manto fértil de la tierra por los efectos de la erosión y la sequía del terreno, alto riesgo de incendios forestales, aumento del consumo energético para poder paliar los efectos de las previsibles olas de calor que asolaran nuestra región, importantes pérdidas en el sector turístico que se verá frenado por los efectos de una climatología inhóspita, riesgos para la salud debidos a los efectos del calor en los sectores más sensibles de la población,… ¿Qué más quieren que les diga?.

Deben preguntarles a los candidatos para nuestros ayuntamientos y para nuestra región que medias van a tomar para detener la muerte de nuestras Lagunas de Ruidera, Tablas de Daimiel, nuestros ríos y nuestros campos. Pregúntenles qué van a legislar en materia de urbanismo para construir edificios mas ecológicos y con menor consumo energético. Pregúntenles que van a hacer con el incremento del parque de vehículos en nuestras calles y plazas, con que agua se van a regar nuestros parques, como se depuran nuestras aguas, a donde van a para nuestros vertidos industriales, que medias tomaran para evitar los incendios forestales (recuerdan el infierno del pasado verano en Castilla-La Mancha)

Alguien me tachará de agorero y hasta se sentirá molesto por leer esta larga lista de desgracias, pero me siento en la obligación de decirlo, siquiera para tranquilizar mi conciencia de consumidor y derrochador de recursos.

Ahora los candidatos de las distintas formaciones políticas hablan en sus mítines de “crecimiento sostenible”. La mayoría desconoce el significado de esta cuestión, pero se lleva mucho hablar de ello y lo hacen sin ningún pudor, sabiendo que son desconocedores de lo que prometen y defienden, pero sabiendo que es moda y da votos hablar de este asunto. ¿Qué persona razonable podría tener argumentos para defender que se crece de manera “sostenible” en nuestra comunidad y en nuestro país? Absolutamente nadie. La sostenibilidad necesariamente significa la renuncia a las políticas neocapitalistas, al feroz avance de las multinacionales que se disputan los mercados de la energía, las comunicaciones, los medicamentos, etc. En Castilla-La Mancha tenemos muchas tareas pendientes y un futuro bastante complicado debido al cambio climático. Exijan a los candidatos a los que van a votar la firme voluntad de luchar por la defensa de la naturaleza y la habitabilidad en nuestra región.