miércoles, 20 de abril de 2011

Obsolescencia programada.
















Obsolescencia
programada: el deseo del consumidor de poseer algo un poco más nuevo, un poco antes de lo necesario. (Brooke Stevens, padre del concepto actual de Obsolescencia Programada)

Lámpara que se conserva en la estación de bomberos de Livermore (California). Lleva 110 años luciendo y fue fabricada por la compañía Shelby a fines de 1890

Esta definición es la que se aplica al lado del consumidor pero en el lado del fabricante tendremos que modificarla: es la necesidad del fabricante de fabricar productos con vida limitada para poder seguir fabricando y vendiendo.

Recientemente se ha difundido en TVE en el canal 2 un interesante documental titulado “Comprar, tirar, comprar” dirigido por Cosima Dannoritzer que me parece interesantísimo y muy útil a nivel de información para el usuario y que es posible ver en la página Web que les anoto al pie de este artículo.

Un día de repente un aparato deja de funcionar, un producto se rompe o pierde sus cualidades. ¿Esto es puro azar, mal uso, mala fabricación...? Pues quizá ninguna de esas razones, quizá ese aparato se comporta tal como el fabricante quiere que se comporte y le fabricaron con “los días contados”.

La obsolescencia programada no es un concepto moderno, todo lo contrario, ya en 1924 se reunieron el denominado “cartel de fabricantes de lámparas” para fabricar bombillas con la vida limitada a 1000 horas, con el fin de que se consumiesen más lámparas. Como homenaje a aquellas primeras lámparas que duraban muchísimo más tiempo aún se conserva luciendo, en una estación de bomberos de Livermore (California), la bombilla más vieja del mundo, como símbolo de la “era pre obsolescencia programada”, fue fabricada por la compañía Shelby a fines de 1890. En la dirección que les pongo al final del artículo pueden ver “en vivo” lucir la lámpara con sus 110 años de vida.

Así se expresaba el padre de la obsolescencia programada tratando de explicar a los empresarios norteamericanos la necesidad de acogerse a este nuevo paradigma de la producción y el consumo: “El antiguo enfoque europeo era crear el mejor producto y que durara para siempre. Te comprabas un buen traje para llevarlo desde tu boda hasta tu entierro sin poder renovarlo. El enfoque americano es crear un consumidor insatisfecho con el producto que ha disfrutado, que lo venda de segunda mano, y que compre lo más nuevo con la imagen más nueva posible. (Brooke Stevens)”

Costó cierto esfuerzo a los ingenieros de hace más de medio siglo tener que diseñar productos para romperse. Piénsenlo y entenderán que la cosa no tuvo que ser fácil. Se trataba de cambiar la ética profesional desterrando valores alineados con la ciencia y la ingeniería al servicio del progreso y cambiarlos por otros valores de carácter puramente comercial y especulativo. Pero la batalla la ganaron los empresarios y los científicos, ingenieros y tecnólogos tuvieron que ceder a esta exigencia. De este modo nacía la era del “consumismo”. La lámpara se debería fundir al cabo de mil horas, las medias de nylon de las señoras se debían romper, los electrodomésticos se debían averiar, y se debía invertir en diseños que despertasen deseos de comprar, de cambiar y reponer enseres en los hogares, en locales públicos, oficinas, etc.

¿A dónde nos ha llevado la obsolescencia programada?, ¿es posible mantener un crecimiento lineal en la fabricación y el consumo?, ¿es justo que se nos obligue a tirar las cosas olvidándonos de su reparación y/o reciclaje? Muchas preguntas y quizá pocas respuestas encaminadas al “desarrollo sostenible” de nuestro mundo. Hoy ya se empieza a hablar del diseño responsable y sostenible.

La obsolescencia, en sus dos vertientes, fabricante y consumidor, ha sido el pilar sobre el que se ha fundamentado la economía en la segunda mitad del siglo XX y en lo que llevamos del siglo XXI. Posiblemente ha habido un relevo programado por los fabricantes que se han ayudado de la publicidad para que sea el propio consumidor el que deseche los productos, creando esta la necesidad del “cambio”, el deseo de la renovación y de la moda como un valor de relevancia social, sin tener que actuar sobre lo propio diseño del producto. Pero, en todo caso, la obsolescencia dirigida a los hábitos del consumidor es igualmente perversa y esta orquestada por las mismas empresas y grupos económicos. En definitiva, que hoy se empieza a pesar que no es necesario fabricar mal, basta con arrastrar al consumidor a la idea de la renovación y el cambio, y a la inutilidad de la reparación o el reciclaje.

Hoy, dada la situación de quiebra de los sistemas económicos a nivel mundial, es importante que se reflexione sobre este asunto. La carga de basura a la que estamos sometiendo a nuestro plantea como consecuencia del excesivo consumo es casi insoportable. El agotamiento de materias primas para fabricar productos es una meta que nos impone la naturaleza y empieza a ser insostenible la situación.

La obsolescencia no es una cuestión exclusiva del fabricante y el consumidor. El diseñador también se ve incluido en esta perversa estrategia de consumismo. Las modas cuanto más sacadas del contexto y más estridentes, más efímeras. Piénsenlo y me darán la razón. Si ponemos de moda el color rosa para vestir a los hombres es fácil que la moda dure poco. Si los zapatos se diseñan una temporada con el tacón alto, e incómodos, es muy fácil que la próxima temporada el tacón baje y se promuevan zapatos “cómodos”. En definitiva que también los diseñadores deben realizar su trabajo de acuerdo con las directrices mercantilistas, si es que quieren tener un puesto de trabajo.

Para terminar les diré que la publicidad se ha convertido en el brazo armado de la obsolescencia en el lado del consumidor y ha facilitado al fabricante restituir de alguna manera su prestigio en relación con la “calidad”.

Enlace para ver el documental “Comprar, tirar, comprar” en RTVE: http://www.rtve.es/mediateca/videos/20110109/comprar-tirar-comprar/983391.shtml

En esta dirección pueden ver lucir en tiempo real la bombilla más vieja del mundo: http://www.centennialbulb.org/