miércoles, 20 de abril de 2011

Los nuevos “Robin Hood” de la era de Internet.

Parece que es tiempo de rescatar héroes en este mundo altamente tecnificado que nos envuelve. La sociedad occidental necesita reinventar nuevos valores que aporten a los ciudadanos esperanza y modelos contrapuestos al voraz mercantilismo y consumismo que nos asfixia. Una prueba de ello es el reciente caso de la wiki llamada WikiLeaks que ha provocado uno de los mayores escándalos en lo que llevamos de siglo en el mundo de los medios de comunicación.

Podemos leer en la Wikipedia: “WikiLeaks (WikiFiltraciones o WikiFugas en español) es una organización mediática internacional sin ánimo de lucro que publica a través de su sitio web informes anónimos y documentos filtrados con contenido sensible en materia de interés público, preservando el anonimato de sus fuentes. El lanzamiento del sitio se realizó en diciembre de 2006, su actividad comenzó en julio de 2007 y desde entonces su base de datos ha crecido constantemente hasta acumular 1,2 millones de documentos. Su creador fue Julian Assange. Está gestionado por The Sunshine Press”.

Esta organización no gubernamental sin ánimo de lucro ¿? está promovida y dirigida por un grupo de personas cuyos objetivos, supuestamente, son desvelar escándalos políticos económicos y sociales, poniendo a disposición pública los documentos, imágenes o cualesquiera otras pruebas que demuestren los hechos y a la vez sirvan de denuncia contra quienes pudieran haber cometido delitos o realizado malas prácticas que perjudicasen a la sociedad en su conjunto de cualquier país del mundo.

Uno de los personajes más populares de esta organización es Julián Assange, director, asesor y editor de WikiLeaks. La justicia sueca lo ha detenido recientemente acusado de varios delitos de acoso y violación sexual y el gobierno de EE.UU. también le busca por imputación en delitos relacionados con tráfico y mal uso documentación confidencial del estado.

Assange podríamos calificarle de un nuevo Robin Hood de la era de la informática. Su biografía está llena de actividades relacionadas con la promoción de empresas orientadas al ataque del poder mediático instituido, en su juventud fue un reconocido hacker informático.

Lo que más llama la atención en este asunto es la relativa facilidad con la que una organización que, supuestamente, no tiene gran poder puede hacerse con tal cantidad de documentos y pruebas que se supone están bajo secreto y se consideran de carácter reservado. ¿Cómo es posible esta filtración? Podríamos pensar que la custodia no es eficaz, pero esta hipótesis resulta poco razonable. Nadie se cree que es fácil el acceso al lugar en donde está una información tan comprometida y reveladora como esta. Si no es así, otra hipótesis sería la de que alguien muy próximo al sistema de inteligencia gubernamental se encarga de esta tarea de filtrado lo cual podría ser aceptable. Pero lo que no entiende casi nadie es que una vez en poder de la organización WikiLeaks sea tan fácil y accesible esta documentación.

Personalmente me parece bien que surjan estos Robin Hood modernos, pero el asunto creo que va más allá y sospecho que detrás de este escándalo existen intereses muy lejanos de los puramente altruistas.

Una pregunta que debemos hacernos es si realmente el contenido de los documentos desvelados es tan secreto como se dice. Parece que lo que llama la atención a los ciudadanos de todo el mundo ya era, de alguna manera, conocido. Tal es el caso de las tropelías cometidas en la guerra de Irak y Afganistán o los pequeños lances y escarceos de nuestro gobierno de España en sus relaciones con el gobierno de Bush o de Obama.

Otra cuestión fundamental es la seguridad en el tratamiento, almacenamiento y comunicación de la información. Es evidente que el derecho a la confidencialidad se volatiliza ante estas prácticas y mañana sus datos y los míos pueden aparecer en manos de cualquier organización o individuo. La cosa es muy seria, tanto que creo que estamos frente a una nueva forma de “terrorismo” cuyas consecuencias pueden ser de incalculable alcance.

Las redes sociales son un camino perfectamente abonado para que se propaguen por ellas bombas informativas y se realicen ataques a instituciones públicas o privadas muy graves. El “vale todo” como lema de algunos “románticos” de la red puede ser un camino equivocado y sin retorno.

La polémica está servida. Estos son los dos posibles caminos: Tomar partido por la defensa de esta “libertad en la difusión de los datos” o por el contrario apostar por el control por parte de las instituciones públicas y el estado de la información. Internet no es un barco a la deriva, sin timón y gobierno, quién lo piense se equivoca totalmente. Los contenidos que aparecen en la red no están fuera de control. Parece bastante evidente que el juego consiste en “parecer y no ser”, en vigilar y no dejarse ver. El verdadero poder que nos gobierna y mantiene sometidos a todos los ciudadanos de este planeta no es visible a los ojos ni se somete a referéndum cada cuatro años para obtener el aprobado de la democracia. Ahora parece que “el observador está siendo observado”, tal como dice Unmberto Ecco en su artículo Hackers vengadores y espías en diligencia (Libération, París)

Estamos asistiendo a un profundo cambio del modelo social universal. El relevo de valores y objetivos está claro, negarlo es de estar ciego. Mantener a románticos “Robins Hoods” forma parte de la estrategia. ¿Quién mueve los hilos? ¿Debemos aplaudir este tipo de acciones? ¿Sus protagonistas son héroes o villanos? El panorama social está lleno de muchos de estos asuntos. Sin ir más lejos el fenómeno FaceBook ha tomado unas dimensiones muy preocupantes. A través de esta red social se mantienen en contacto a cientos de millones de seres humanos con unos canales de comunicación de alance incalculable. Mañana a través de una de estas redes se puede provocar el colapso del planeta. Piensen en el incalculable valor de la información que se guarda en las grandes bases de datos de estas redes sociales.

Como represalia por la detención de Assange la comunidad internacional de hackers ha llevado a cabo ataques a sistemas de datos de grandes compañías norteamericanas y de otros países y amenazan con llevar el asunto a una verdadera guerra. EE.UU. sabe que el problema es grave, el gobierno podría responder con medidas que no gustasen a ciertos magnates del mundo de las comunicaciones.

Lo que debería preocuparnos son las medidas que los gobiernos pondrán para atajar estos fenómenos. Quizá se esté gestando una fuerte y dura campaña de regresión de derechos en el campo de los medios de comunicación. No olvidemos que un escándalo de este calibre permite y justifica la promulgación de leyes represivas con la escusa de acabar con el “terrorismo” ya pasó con el 11S.

Les recomiendo que lean dos artículo uno del semiólogo y novelista italiano, Umberto Eco, em el que analiza el fenómeno WikiLeaks como parte de una hipócrita red que domina la interacción entre gobiernos, ciudadanos y medios informativos y el otro de Christian Sanz

http://www.presseurop.eu/es/content/article/414691-hackers-vengadores-y-espias-en-diligencia

http://www.periodicotribuna.com.ar/7881-wikileaks-verdad-revelada-u-operacion-atroz-de-eeuu.html