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miércoles, 20 de abril de 2011

El secreto para no envejecer.

El transcurrir del tiempo es el elemento principal que marca la evolución del universo. Los seres vivos y la materia inerte también, sufren una serie de transformaciones a lo largo del tiempo en función de unas leyes que la propia naturaleza viene imponiendo desde el comienzo de la historia del universo. ¿Quién se encarga de marcar y medir estos tiempos? En el caso de los seres vivos los llamados “relojes biológicos”.

Si yo les digo que ya se conoce el gen responsable del envejecimiento celular y que además parece que los científicos han descubierto la forma de retrasar la degeneración celular mediante la inhibición de dicho gen, ¿ustedes qué pensarían? Pues no es una broma, el gen tiene nombre y se llama P16, así lo confirman los doctores Tong Tangjun y Zhang Zongyu, de la universidad de Pekin.

El grupo de científicos de la Universidad de Pekín aseguró haber hallado la fuente de la eterna juventud, pues han descubierto que el gen P16 es el principal responsable del envejecimiento de las células humanas y aseguran conocer un método para retrasar la degeneración celular a través de la inhibición de dicho gen, paso clave hacia la prolongación de la vida del ser humano.

Este descubrimiento supone un gran avance en la investigación de los mecanismos del envejecimiento y ha abierto un nuevo camino para la comunidad científica, a la hora de descifrar el secreto de la degeneración de las células humanas.

¿Quién ordena el ciclo de vida de las células? Veamos. Una célula entre otras cosas contiene una planta química y energética que se encargan de las funciones de reproducción y relación con el entorno. Las instrucciones para el funcionamiento de estas plantas están escritas en el código genético y es de él de quién parten las instrucciones para la fabricación de las proteínas. Las proteínas se componen de aminoácidos, de los cuales existen veinte. De manera similar al alfabeto, como si se tratase de letras, los aminoácidos pueden combinarse de millones de formas diferentes para crear "palabras" y todo un "lenguaje" proteico. Dependiendo de la secuencia en la que se combinen, la proteína resultante llevará a cabo una función específica en el organismo. La síntesis de las proteínas está controlada y dirigida por el ADN y el ARN del núcleo de las células, siendo este último el trasmisor de las órdenes para la síntesis de las proteínas.

No todos los genes que se encuentra en la célula son activos (se expresan) sólo unos cuantos, dependiendo del tipo de célula, se expresan y ponen en marcha procesos y funciones celulares.

Bien, dada esta pequeña lección de fisiología celular, pasemos al asunto del envejecimiento. El gen P16 tiene importantes funciones dentro de la maquinaria celular, se encarga de la fabricación de la proteínas P16 y P19, entre otras, la de combatir los tumores, es decir realizar las correcciones oportunas para que las células no enfermen.

El ARN En los organismos celulares desempeña diversas funciones. Es la molécula que dirige las etapas intermedias de la síntesis proteica; el ADN no puede actuar solo, y se vale del ARN para transferir esta información vital durante la síntesis de proteínas (producción de las proteínas que necesita la célula para sus actividades y su desarrollo). Varios tipos de ARN regulan la expresión génica, mientras que otros tienen actividad catalítica. El ARN es, pues, mucho más versátil que el ADN.

Existen dos mecanismos principales de muerte celular: la apoptosis y la necrosis, La apoptosis se puede considerar como una muerte celular "programada". La apoptosis es un evento celular natural el cual también puede ser inducido por condiciones patológicas. Como ejemplo de funciones fisiológicas normales de la apoptosis podemos mencionar la regresión del útero después del parto, la inmunoeliminación de células y la muerte de células nerviosas en el desarrollo si no se establecen contactos axonales. La apoptosis está implicada en enfermedades y en lesiones inducidas químicamente. La apoptosis se diferencia de la necrosis por sus características morfológicas. A diferencia de la apoptosis, la necrosis es una forma de muerte celular que resulta de un proceso pasivo, accidental y que es consecuencia de la destrucción progresiva de la estructura con alteración definitiva de la función normal en un daño irreversible.

Lo cierto es que los riesgos de padecer un cáncer se hacen mayores con la edad y esto responde a que las células, con el pasado del tiempo, sufren una serie de alteraciones en su contenido genético que puede provocar un mal funcionamiento.

De todo lo dicho se deduce que si se conocen los mecanismos celulares para inhibir el envejecimiento (degradación celular) de un ser vivo, es posible alterar la duración de su ciclo biológico y hacer más duradera la vida. Ya se han realizado experimentos con animales y se han demostrado los modelos de envejecimiento de las células alterando este gen con el objeto de que inhiba su función.

La pregunta que debemos hacernos a continuación es si el tratamiento para evitar el envejecimiento será muy caro o no. Si lo es debemos despedirnos los que no podamos sufragarlo, en cuyo caso se establecerá una peligrosa frontera entre los humanos que no envejezcan y los que envejezcan, una nueva forma de distinguir a los ricos de los pobres. Otra pregunta es ¿qué pasará con el “reloj psicológico” es decir las pautas de comportamiento y relación que marca la evolución física, como se verán afectadas por el desarrollo psicológico?, ¿se podrá prescindir de este último en aras de mantener un cuerpo joven a pesar de que nuestra mente este vieja?

Recientemente ha saltado una notica a los medios de comunicación muy curiosa. Una mujer de 17 años tiene el cuerpo de un bebe, pesa 7 kilos y mide 75 cm. Se trata de Brooke Greenberg. Los científicos no saben calificar este fenómeno y se apresuran a investigar el genoma de la joven. Quizá la bilogía ha decidido mostrar la otra cara del misterio y ha llegado la hora de que el ser humano descubra el 2elixir de la eterna juventud”. Quizá la vejez es un accidente en la evolución, y todos fuimos pensados para ser eternos o quizá la inmortalidad es una costura en el vasto traje de la vida. Quizá nuestro código genético lo escribió alguien y se olvido de alguna palbra y por eso somos mortales.

La respuesta no podrá estar en otro lugar que en nosotros mismos. El resultado de una atenta mirada hacia adentro nos permitirá entender las leyes tanto de la vida como de la muerte, saber si el universo nos espera para recogernos después de la vida o quedamos a la deriva en la propia nada. Sean felices.

Enfermos imaginarios.

Quizá uno de los sufrimientos más intensos que pueda padecer un ser humano en relación con las enfermedades de tipo mental sea el que llegan a padecer los hipocondríacos. Padecer una enfermedad que no tenemos realmente es algo muy difícil de gestionar en nuestra mente, y eso es exactamente a lo que se debe enfrentar aquel que de manera obsesiva y en un clima de angustia cree estar enfermo.

Nuestro organismo dispone de una serie de mecanismos de alarma cuya misión es ponernos sobre aviso de la presencia de una disfunción o una patología. Estos mecanismos son el dolor, la fiebre, la pérdida de apetito, el insomnio, el cansancio físico, etc.… Ante cualquiera de estos síntomas las personas solemos fijar nuestra atención y registrar una mayor observación sobre ellos, tomando medidas para paliarlos, una de ellas, acudiendo al médico. De este modo, enfrentarse a la enfermedad de una manera inteligente o, digamos no patológica, es lo que se espera de las personas normales.

El hipocondríaco es un enfermo atormentado por la imaginaria presencia de síntomas que le hacen deducir que padece determinadas enfermedades, que además van apareciendo y desapareciendo a lo largo del tiempo. Su preocupación le lleva a mantener una minuciosa observación de su cuerpo y a tomar medidas exageradas e innecesarias de protección contra la enfermedad.

Son muy diversos los factores que pueden llevar a una persona a padecer esta enfermedad, pero parece bastante claro que uno de ellos es el miedo, desatado junto a un proceso de ansiedad. La enfermedad y la muerte, como consecuencia ultima de su padecimiento, se instalan en la mente del hipocondríaco y su vida termina convirtiéndose en un insufrible proceso que le mantiene postrado ante un futuro, para él, inasumible. El miedo a la muerte, es un miedo que todos los seres humanos padecemos en mayor a o menor medida. La muerte es un acontecimiento que forma parte de la vida, todos sabemos de su irremediable presencia, pero muy pocos asumen su presencia y en pocos casos se enfrentan a ella con serenidad.

El hipocondríaco estudia con detalle los síntomas que se imagina en sí mismo y colecciona una serie de “casos clínicos” en su mente oídos de otras personas o leídos en los libros, y, en todo momento, compara y estudia en si mismo todos ellos. Suele adquirir un conocimiento bastante acertado de los síntomas de las enfermedades si bien se equivoca en aplicárselo a si mismo. Se dice que los médicos cuando estudian la carrera de medicina pasan por una fase de hipocondría a la que llegan precisamente porque estudian las enfermedades.

“En psiquiatría, la actitud hipocondríaca aparece como un síntoma en algunas formas de depresión endógena, especialmente en la melancolía involutiva (depresión de los ancianos). También puede adquirir en ciertos casos los rasgos de un desarrollo delirante, de contenido hipocondríaco, en la llamada paranoia hipocondríaca. Multitud de neuróticos, tanto histéricos, neurasténicos, como organoneuróticos y pacientes psicosomáticos, destacan en su cuadro clínico general la actitud hipocondríaca”.

En el mundo de la literatura se han producido interesantes obras literarias en las que aparece esta enfermedad. Una de las más conocidas es “El enfermo imaginario” de Moliere

Numerosos artistas han padecido el azote de esta enfermedad. Manuel de Falla fue un hombre muy atormentado por ella, llegando a convertirse en un obsesivo en relación con la higiene personal y la ingestión de alimentos. Se dice de Pio Baroja que padeció también de hipocondría. A la lista debemos sumar a José Donoso, Gabriel García Márquez, Charlotte Brontë, Charles Darwin, Marcel Proust, entre otros muchos.

El hipocondríaco lucha permanentemente por convencer al médico y a su propia familia de que está enfermo. Esta tarea le ocupa prácticamente todo el tiempo de su vida y le sume en un estado de postración intelectual que le impide una vida social normalizada. Busca constantemente dentro y fuera de sí argumentos para convencer y convencerse de su irremediable próximo final a manos de todas y cada una de las enfermedades que van apareciendo en su catálogo. Ciertamente es una enfermedad que en sus estadios de máximo desarrollo requiere una atención psiquiátrica y psicológica muy acentuada, ya que el sufrimiento puede llegar a ser muy grande.

Es común, por otra parte, que los síntomas de la enfermedad se agudicen o aparezcan por primera vez en personas que por motivos especiales se ven enfrentados al cuidado de un enfermo durante largas temporadas. El contacto con la enfermedad nos aproxima a su padecimiento y los síntomas, que vemos en el enfermo próximo, es fácil que los busquemos en nosotros mismos. La enfermedad grave, incluso el fallecimiento de un familiar o un amigo próximo pueden ser desencadenantes de episodios hipocondriacos. Estos síntomas en ocasiones se pueden ver agudizados cuando el individuo padece una cierta fragilidad física o simplemente no se acepta a sí mismo en lo que a su físico se refiere. En la hipocondría se ha encontrado una relación entre miedo, creatividad y enfermedad. Ponemos como ejemplo al escritor francés Marcel Proust, quien entre otras cosas era tan sensible a los sonidos que tuvo que cubrir las paredes de su habitación con corcho. Además, estaba especialmente obsesionado con las toallas húmedas y “sufría” asma. Durante muchos años, Proust pasaba los días enteros en la cama y se levantaba por la noche para escribir.

¿Cuál es el perfil psicológico de un enfermo hipocondríaco? Además del patológico miedo a la enfermedad, el enfermo suele ser una persona con tendencia a la introversión, con cierto nivel intelectual o cultural, capaz de realizarse preguntas derivadas de un planteamiento reflexivo frente a la vida. Se siente profundamente incomprendido, nadie le dará la razón a la hora de asociar sus síntomas a patologías reales, muchos de ellos prefieren quedarse con una duda, que les llena de angustia y ansiedad, a enfrentar la posibilidad de que les digan que están realmente enfermos.

La aceptación de sí mismo y nuestro destino vital son básicos para comenzar a combatir la enfermedad. Una idea real de nuestro cuerpo y de su relación con el entorno nos permite afianzarnos en la normalidad y hacer desaparecer la percepción irreal que nos provoca la angustia. Hay una muy acertada frase que debe decirse así mismo el enfermo: “la hipocondría es la única enfermedad real que padezco”.

Éxito e inteligencia.

¿Está garantizado el éxito en aquellas personas que tienen un coeficiente intelectual CI alto, por encima del normal? Si esta pregunta nos la hubiésemos formulado hace 50 años seguramente nadie dudaría en la respuesta: Un alto coeficiente intelectual y una buena preparación académica son la clave del éxito social e individual en un ser humano.

En la actualidad la respuesta no es tan tajante y desde luego la mayoría de los expertos asumen que existen una serie de factores personales y ambientales que condicionan el éxito de un individuo.

Cuando hablamos de inteligencia debemos tener en cuenta que entendemos por tal, y, de acuerdo a ello, y en virtud de los estudios más avanzados de la psicología y la psiquiatría, incluir las importantes novedades a la concepción de esta “facultad” de los seres humanos. De este modo ahora se habla de “inteligencia emocional”, una nueva faceta de la inteligencia que se suma a la “inteligencia racional”, que vendría a ser la que siempre hemos considerado.

Salovey y Mayer (1990) definieron inicialmente la Inteligencia Emocional como "la habilidad para manejar los sentimientos y emociones propios y de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento y la acción.... “

Una investigación realizada a nivel mundial por The Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations, arrojó un resultado sorprendente y vinculado a nuestro Cociente de Éxito: el mismo se debe un 23% a nuestras capacidades intelectuales, y un 77% a nuestras aptitudes emocionales. Aun cuando sea discutible el tanto por ciento que este organismo asigna a cada uno de los tipos de inteligencia es bien seguro que “capacidades intelectuales” y “capacidades emocionales” se habrán de sumar para reconocer la verdadera magnitud de la inteligencia en el ser humano.

¿De que manera afectan las capacidades emocionales en el éxito de las personas? Parece bastante claro que de manera definitiva. La consecución de objetivos en cualquier tarea que se fije una persona dependerá siempre de las fortalezas y debilidades de ese ámbito emocional de la inteligencia.

Veamos algunos de los rasgos propios de la inteligencia emocional, que contribuyen al éxito. En primer lugar pensemos en el grado de autoestima que posea el individuo. La seguridad en nosotros mismos es fundamental para alcanza el éxito en las tareas que nos fijamos. La motivación, la ilusión y el interés son tres elementos fundamentales que sumamos, y de los cuales va a depender el éxito de nuestros anhelos. Reconocer los sentimientos propios y emociones siendo capaces de gestionarlos desde un punto de vista positivo nos ayudará siempre a alcanzar el equilibrio personal. Mantener empatía con los demás reconociendo sus emociones, sus sentimientos y deseos nos permitirá fortalecer la relación con ellos, cuestión vital en aquellos que desean mantener un cierto liderazgo en su grupo.

Ser capaz de dar y recibir es una cualidad muy importante para alcanzar el éxito y resolver conflictos ya que el egocentrismo es un freno en el éxito personal. Muy pocos egoístas son capaces de llegar alto en sus objetivos de éxito. Expresar y comunicar sentimientos positivos y negativos a los demás es fundamental así como saber controlarlos. La perseverancia y el afán de superación de las dificultades y de las frustraciones son cualidades de la inteligencia emocional muy útiles para alcanzar el éxito. Finalmente anotemos la capacidad de encontrar equilibrio entre exigencia y tolerancia.

Como ven he enumerado una serie de cualidades propias de la inteligencia emocional que son de incuestionable valor para el buen gobierno de nuestra vida y que cultivadas con tesón permiten conseguir el éxito. No basta con tener muchos conocimientos de medicina, ingeniería, o física para ser un buen médico, un buen ingeniero o un buen físico. Entendido que cuando hablo de “buen” le debemos añadir la palabra “feliz”, es decir hablemos de un feliz y buen médico, ingeniero o físico. Del mismo modo no hablemos solo de alcanzar una meta meramente profesional, hablemos también de un buen padre, un buen ciudadano, un buen amigo, un buen amante o cualquier otra meta u objetivo humano.

Resolver problemas y conflictos es quizá la principal actividad a la que nos enfrentamos cada día cuando nos levantamos. La vida viene a ser una permanente adaptación a las circunstancias manteniendo una capacidad de adaptación y a la vez transformación de estas circunstancias. Aquí también debemos utilizar la inteligencia y de las soluciones que demos a los conflictos también dependerá nuestra felicidad y nuestro éxito.

Veamos algunos verbos que nos ayuden a entender lo que digo. Competir; muchas veces el éxito nos empeñamos en aparejarlo a la idea de competir, de conseguir ser mejor que el otro. Esto pude ser un error sobre todo cuando la competencia no es leal y se utilizan armas inmorales o poco éticas. Cooperar; este verbo sin embargo nos permite emprender tareas o resolver conflictos teniendo en cuenta a quien está a nuestro lado tomando en consideración el punto de vista del otro y siendo generoso a la hora de permitir que “otros triunfen a nuestro lado” haciéndonos más felices y quizá más líderes. La cooperación, el trabajo en equipo resulta ser más creativo y gratificante, los problemas se resuelven mejor desde puntos de vista distintos y uniendo esfuerzos. Transigir es otro verbo importante en el tratamiento inteligente de los conflictos y en la fijación de objetivos. El individualismo del ser humano podría parecer que le permite salvaguardar su éxito, pero no es cierto, los éxitos dejan de serlo cuando no se pueden compartir y celebrar con los demás.

Para terminar quiero decirles que a pesar de lo muy controvertido que pueda resultar el término “inteligencia emocional” y la dificultad que entraña encajar la emoción en el puzle de la personalidad humana, no es menos cierto que es poco verosímil la idea de que sólo las cualidades racionales de la inteligencia bastan para alcanzar la felicidad y el éxito de un individuo. Por más que nos empeñemos en modelos racionalistas no podemos prescindir de la interacción del individuo con el medio a través de las emociones y los sentimientos. La ciencia poco a poco pondrá al descubierto los mecanismos que expliquen el comportamiento emocional de nuestro cerebro.

Neuronas “espejo”.


Los avances en el campo de las neurociencias están desvelando aspectos, hasta ahora desconocidos, del funcionamiento de nuestro cerebro y posibilitando con ello la de reelaboración de un modelo de comportamiento de esté más completo y ajustado a la realidad.

El estudio del comportamiento de las neuronas en lo que se refiere a su fisiología permite cada vez más aproximarnos a la explicación científica de la actividad psíquica del ser humano. La percepción, como entrada principal al mundo del procesamiento cognitivo, cada día se aproxima más a un mecanismo fisiológico en el que las neuronas juegan un papel fundamental.

Una “red neuronal” es una unidad de orden superior constituida por neuronas entrelazadas, con una serie de funciones especificas, que permiten clasificarla dentro del sistema general al que llamamos cerebro.

La correlación entre una red neuronal y una conducta es uno de los puntos más escabrosos de las neurociencias, algo así como la aproximación entre biología y psicología. Aquí, aún existen importantes diferencias entre escuelas y líneas de pensamiento. Pero lo que es cierto es que, a medida que se nos desvelan nuevos misterios de la bilogía, nos aproximamos más al modelo funcional real de nuestro cerebro. Elementos “racionales” y “emociones” están cada vez más próximos en el modelo, de tal forma que podemos hablar de mecanismos neurológicos que habitan en ambos campos, o mejor dicho que procesan información en ambos sentidos permitiéndonos, por ejemplo, el reconocimiento de expresiones faciales, y determinadas reacciones en base a la imagen percibida del mundo exterior.

En la década de los noventa el equipo de investigación de de G.Rizzolatti descubrió un tipo nuevo de neuronas a las que se les denominó “neuronas espejo”. Estas neuronas no solo se activan cuando un individuo ejercía una acción motora sino también cuando contemplaba simplemente una acción realizada por otro individuo. Es decir que se registraba acción en la neurona que reflejaba el comportamiento de otros seres externos, dicho de otro modo, actuaba como un tipo de espejo, de ahí que se les denominó neuronas espejo. Esta explicación es muy grosso modo, como se puede imaginar el lector, pero nos sirve para entender la principal función de este tipo de neuronas.

Es interesante recoger la opinión de G. Rizzolatti que nos dice: “Somos criaturas sociales. Nuestra supervivencia depende de entender las acciones, intenciones y emociones de los demás. Las neuronas espejo nos permiten entender la mente de los demás, no sólo a través de un razonamiento conceptual sino mediante la simulación directa. Sintiendo, no pensando.

La participación de estas redes de neuronas espejo en la realización de acciones llevadas a cabo por el “sistema motor” de nuestro cerebro cambia el modelo de ejecución de ordenes emitidas por el cerebro, dejando de ser éste un “ejecutor pasivo” y convirtiéndose en un mecanismo más complejo que toma en consideración otras informaciones: en este caso las derivadas del proceso de información de redes de neuronas espejo. Así lo afirma el prestigioso investigador V.S. Ramachandran que nos dice que “las neuronas espejo harán por la psicología lo que el ADN hizo por la biología: proporcionar un marco unificador que ayude a explicar una multitud de capacidades mentales que hasta ahora han permanecido misteriosas e inaccesibles a los experimentos”

Actuar en base a las intenciones de otros es realmente el resultado real de nuestro comportamiento. El conocimiento del mundo exterior escrito en un mapa neuronal dentro de nuestro cerebro es un recurso de “computación de la información” muy interesante. La comprensión de las intenciones y las emociones de otros es esencial para la vida social y el fundamento de los comportamientos morales.

Actuar por empatía es realmente una forma de actuar inteligente en la que es necesario el procesamiento de las emociones del “otro” para poder tener una idea exacta de esa realidad bilógica y física externa con la que debemos interactuar. Algunos investigadores han llegado a plantear la importancia que representan estas neuronas espejo en el desarrollo del lenguaje como rasgo fundamental en el proceso de hominización de los primates dentro del proceso evolutivo del que somos consecuencia.

V. Gallese platea la hipótesis de un “mecanismo de simulación” de los procesos motóricos, emocionales y cognitivos que se fundamenta en la elaboración de un modelo simulado de comportamiento en la mente del individuo que observa a otro, y que le permite, con la colaboración de las redes de neuronas espejo, comprender la intención y la motivación del individuo que tiene frente a sí mismo.

En lo que se refiere al aprendizaje, parece que las neuromas espejo juegan un papel muy importante. Si somos capaces de recoger en nuestro cerebro imágenes espejo de la realidad externa estamos en disposición de aprender utilizando “patrones” de comportamiento observados en otros. Si vemos que alguien recibe una pedrada y en su expresión se manifiesta el dolor es fácil que aprendamos sin necesidad de que nos den a nosotros otra pedrada que esta acción produce dolor y es una sensación no deseable. El aprendizaje tiene mucho que ver con la simulación y la utilización de “modelos espejo”. Algo parecido ocurre cuando alguien se ríe a nuestro lado y nosotros nos reímos aun sin saber el motivo por el que lo hace. En este caso decimos que la risa se nos pega.

Terminamos con otra cita de V.S. Ramachandran : “Incluso el rasgo que constituye la quintaesencia de lo humano, nuestra propensión a la metáfora, puede estar basada parcialmente en la clase de cruces de dominios de abstracción que median las neuronas espejo; (…) Esto explicaría por qué cualquier mono podría alcanzar el cacahuete, pero sólo un humano, con un sistema de neuronas espejo adecuadamente desarrollado, puede alcanzar las estrellas.