miércoles, 20 de abril de 2011

Hawkins y Dios


¿Por qué ese empeño en poner o quitar a Dios en la ciencia?

Parece que de nuevo el famoso cosmólogo Stephen Hawkins siente la llamada del ateísmo en su mente y además se dispone a promocionar su nuevo libro “The Grand Design”, del que se espera realizar unas sustanciosas ventas en todo el mundo, saliendo al paso con una polémica afirmación que en mi opinión es innecesaria.

Debo reconocer que en su momento este singular hombre de ciencia me deslumbró con su teorías y sobre todo con su increíble ejemplo de lucha frente a la terrible enfermedad que le mantiene postrado en una silla de ruedas con un escaso grado de interacción con el mundo real. Me pareció que su prodigiosa mente podría ser el relevo a la mente de aquel otro gran genio llamado Einstein. Sin embargo mi opinión se ha ido transformando a medida que he seguido la evolución de su popular carrera de “hombre genial entregado a la ciencia”.

En su nuevo libro nos dice que “Dios no tiene lugar en el origen del Universo”. La pregunta que me hago inmediatamente es ¿qué aporta esta afirmación a la ciencia? En mi opinión poca cosa, los que no creen en Dios seguirán no creyendo y los que creen seguirán haciéndolo. Ya quedó muy claro hace muchos años que Dios no era científico, ni ingeniero, ni bioquímico, ¿a qué viene decir ahora que Dios no participó en el origen del universo?. Habría que preguntarnos, si acaso existe Dios, ¿por qué habría de interesarse por las leyes de la física y crear el universo? A lo mejor es que Dios es de “letras” y no de “ciencias”, vaya usted a saber.

Bueno, lo cierto es que quiero dejar claro a mis amigos lectores que no me parce serio que un libro de astrofísica o cosmología aborde temáticas relacionadas con Dios. No es serio, eso esta bien para vender libros, pero no para desvelar las leyes de la física. Dios, si existe, no se entretiene en leer las últimas novedades editoriales. Este tema no se debe banalizar y ponerlo a la altura de las polémicas televisivas en el mundo, haciendo de él un “realty show”, no sé si Hawkins necesita dinero y tiene para ello que vender libros, pero mal servidor de la ciencia será si se deja embaucar por las poderosas garras del marketing. Sinceramente esta situación me resulta decepciónante.

Hawkins viene siguiendo una línea un tanto zigzagueante en el tema de Dios. Numerosos artículos suyos plantean el tema de Dios y dejan una puerta abierta a su existencia. Leí hace tiempo su libro “Breve historia del tiempo” allí hablaba de “conocer la mente de Dios”. En 1988 declaraba al periódico Spiegel no sería necesario apelar a Dios para que decida cómo empezó el universo. Esto no prueba que Dios no existe, sólo que no es necesario”. ¿Por qué ese afán de meter a Dios en los modelos cosmológicas”, porque no dejarle en su sitio, es decir una creación del hombre? ¿Por qué querer mantener unidas las realidades físicas con las realidades mentales. En mi opinión atacar la idea de Dios bajo el punto de vista de la ciencia es una manera de dar por perdida la batalla del conocimiento científico.

El prestigioso científico e investigador Francisco Ayala tiene una acertada frase en la que dice “No se necesita la hipótesis de Dios para explicar el mundo” y estoy de acuerdo en la afirmación, sabiendo que viene de un hombre de ciencia. Pero él no niega a Dios en esta afirmación habla de la “no necesidad” de la hipótesis de Dios, lo cual me parece bastante razonable. Dios, de momento y creo que para mucho tiempo, es una hipótesis, claro que si, ¿Por qué no?, posiblemente su existencia sea necesaria para explicar determinadas cosas pero desde luego no para explicar el origen del universo.

Cada día se hace más evidente, a la luz de la ciencia, la no intervención de Dios en los asuntos que esta aborda, pero no seré yo el que niegue la existencia de Dios. Si la hipótesis de su existencia sirve para explicar asuntos no científicos del hombre, pues muy bien. Lo que cabe preguntarse es si existen esos asuntos “no científicos”. ¿Todo es ciencia en el ser humano?, ¿todo es razón? No es desmerecer a Dios poniéndolo en ese plano que es el que le corresponde. Si más allá del big-bang no sabemos que hubo, pues dejémoslo ahí de momento, hasta que demos un paso más.

Me parece que nuestro insigne cosmólogo Hawkins esta vez no ha estado brillante. Deberían saber mis amables lectores que él no es el único cosmólogo ni actualmente el mejor (si es que es posible hacer un listado por orden de sabiduría de los científicos). Compraré, no obstante, el libro cuando se traduzca al español y lo leeré con atención. En mi opinión el día que definitivamente haya que matar a Dios quisiera que no lo hicieran científicos pues siempre se podría decir que el verdugo y el juez fueron parte interesada.

Es oportuno recordar lo que el científico y divulgador de ciencia Stephen Jay Gould dijo en referencia a este asunto de la ciencia y la religión. El creía que entre la ciencia y la religión no hay conflicto posible porque la ciencia se ocupa de explicar el mundo mientras que la religión se ocupa de la moral. Es lo que se denomina NOMA (en inglés Non Overlapping Magisteria, Magisterios No Superpuestos).

Para terminar quiero decirles que la tentación de convertirnos en “Dios” es tan vieja como la humanidad. Dios y la religión, en su expresión más amplia, forman parte del ADN cultural del ser humano, sin embargo la ciencia habita fuera del ser humano no forma parte de él, constituye la realidad física, por lo tanto ambas cosas no pueden convivir en una teoría unificada. Intentarlo, tanto afirmando la existencia, como la no existencia de Dios me parece una forma torpe y sesgada de avanzar en el conocimiento.

Me quedo con la siguiente frase de Richard Dawkins "Después de Darwin, la hipótesis de un ser superior que ha diseñado el mundo deja de sostenerse. Si uno cree en Dios debe hacerlo por otros motivos, pero no porque lo necesite para explicar el mundo". No seré yo el que niegue o afirme la existencia de Dios, otra cosa es encontrarlo, conocerlo y que te guste como piensa, quiero decir como dicen que piensa las distintas religiones.