miércoles, 20 de abril de 2011

Erupción Volcánica

El pasado 20 de marzo el volcán islandés Eyjafjall entraba en erupción y lo sigue estando aun, sin tener muy claro cuando dejará de hacerlo. Una columna gigantesca de cenizas y gases se está expandiendo por gran parte de Centroeuropa creando una gran preocupación en las autoridades y paralizando el tráfico aéreo del continente

Islandia es una zona geológica muy activa tanto por su juventud como por su situación geográfica. En la zona confluyen las placas tectónicas norteamericana y euroasiática lo cual da lugar a que la actividad geológica alcance un importante nivel en lo que se refiere al nuevo asentamiento de estratos rocosos e incluso al origen de nuevas formaciones geológicas. Por todo ello no es de extrañar que sea aquel sea uno de los lugares del planeta en los que aparecen mas volcanes llegándose a contabilizar más de 30 sistemas volcánicos que extienden su lava, fumarolas, géiseres por todo el paisaje. Para los habitantes de estas lejanas tierras, descendientes de los vikingos no es nada extraño andar sobre piedras calientes y ver en el cielo columnas de vapor de agua y cenizas volcánicas. Los volcanes y los seísmos han dado forma en un tiempo relativamente corto a un paisaje absolutamente increíble.

En este caso se trata de uno de los numerosos volcanes de la isla de Islandia. El volcán esta justamente debajo de un glaciar que en la zona supone una columna de unos 200 metros de hielo. La columna eruptiva del volcán alcanza unos 8 kilómetros de altura y las cenizas y gases desprendidos están desplazándose sobre el noreste de Europa provocando importantes trastornos a la navegación aérea, llegando a imposibilitar el vuelo de aeronaves en el amplio espacio que empieza a cubrir el cielo de varios países.

Los vulcanólogos conocen muy bien la evolución de estos fenómenos, pero aun asi no se pueden predecir el alcance y las consecuencias de estas erupciones. Es fácil monitorizar y vigilar el desarrollo de la erupción pero no se puede llegar más allá, en el sentido de dimensionar el alcance y duración de una erupción.

La columna eruptiva que se genera en una erupción volcánica está compuesta por gases y rocas fragmentadas, que por su ligereza y por estar calientes circulan por convección hacia las capas altas hasta alcanzar alturas que rondan los ocho mil metros, una vez allá arriba,, dependiendo de su densidad pueden tomar dos caminos: uno precipitarse en forma de lluvia de cenizas en un área relativamente próxima al volcán provocando lo se denomina en términos científicos un flujo piro plástico y la otra ser impulsadas por los vientos debidas a su bajo peso y tamaño y realizar un largo viaje a merced de las corrientes de aire y la presencia de nubes que podría hacerlas caer en forma de precipitación. A pesar de ser partículas de alta densidad, dado que su tamaño es muy pequeño (son de entre 0,5 y 0,01 mm de diámetro), esto les permite viajar en el aire largos recorridos e incluso llegar a permanecer allí varios meses.

Uno de los problemas que está teniendo el área próxima al volcán es el deshielo de las grandes masas del glaciar que la lava esta fundiendo. El agua baja de las laderas de las montañas en forma de gigantescos torrentes que a su paso devastan todo lo que encuentran a su paso, carreteras, casas, granjas, campos de cultivo, arboles, etc...

Las partículas en suspensión son muy peligrosas para las estructuras de los aviones, se introducen en sus turbinas de reacción y allí se calientan y funden depositándose en su interior colapsando el funcionamiento de los motores y a la vez producen una erosión acelerada de las áreas salientes del fuselaje, timones de dirección y alas. Este es el motivo por el cual las autoridades aeroportuarias cierran los aeropuertos al tráfico y prohíben los vuelos de los aviones.

Además de las cenizas que son partículas vitrificadas de roca se emite a la atmosfera una importante cantidad de gases entre los que se encuentra el dióxido de sulfuro SO2 que reaccionando con el agua de la atmósfera forma una peligrosa nube de acido sulfhídrico que al caer a la tierra contamina los cultivos y el agua provocando importantes daños en la flora y la fauna y por supuesto en el ganado. Por otro lado la presencia prolongada de estas cenizas en la atmosfera provoca el impedimento del paso a la luz solar y como consecuencia el enfriamiento de la atmosfera lo cual es una grave perturbación climática que puede dar lugar a inviernos especialmente fríos y el aumento de la capar de nieve y hielo en las zonas alejadas del ecuador.

En un comunicado de la agencia Reuters se habla de que la referencia más cercana de un fenómeno de este tipo fue la explosión del Pinatubo, en Filipinas, en 1991 y el Chichón en México en 1982. Ambos causaron erupciones cataclísmicas que lanzaron tanta ceniza y polvo hacia la atmósfera superior que enfrió el planeta durante varios meses, compensando el efecto de los gases invernadero. "Esto no es como el Pinatubo. Hasta el momento, la escala no es lo suficientemente grande para tener un efecto mundial", afirma Hans Olav Hygen, un investigador del clima del Instituto Meteorológico Noruego.

Hasta ahora los datos manejados por los científicos no llegan a confirmar que estamos ante una erupción de la magnitud de las comentadas anteriormente pero tampoco se asegura que va a remitir el fenómeno, por lo cual parece razonable que se mantengan los niveles de alarma adecuados por las posibles consecuencias que provocaría la persistencia de este fenómeno geológico. Hasta ahora se dice que no existe riesgo para la población pero tampoco es algo que se pueda asegurar con total certeza. Respirar este tipo de partículas es muy perjudicial para el aparato respiratorio pues como hemos dicho estas partículas son muy abrasivas y respirándolas en una concentración determinada pueden provocar trastornos muy graves y hasta la muerte, por lo que se deben utilizar mascarillas para respirar ese aire contaminado.

Para terminar comentarles que las últimas declaraciones de los vulcanólogos en relación con la evolución del volcán Eyjafjall es la cercanía de otros volcanes como el llamado Katla que fueron responsables de haber provocado grandes desastres en siglo XVIII y que podrían estallar al retirarse el hielo que para sus cráteres como consecuencia de la erupción actual, dejando al descubierto sus peligrosas “bocas de fuego”.