sábado, 16 de junio de 2007

Albert Eistein


Hace algo más de un siglo, exactamente un siglo y dos años, un joven empleado de la oficina de patentes de Berna (Suiza) publicaba una serie de cinco artículos relacionados con asuntos de gran calado científico, que por otra parte ponían en entredicho, a la vez que ampliaban, las fronteras de las ciencias físicas y matemáticas del momento. Uno de los trabajaos estaba relacionado con el efecto fotoeléctrico, en donde demostraba que la luz al incidir sobre un tipo de metal era capaz de arrancar de éste electrones y por lo tanto producir una corriente eléctrica. Afirmaba en su artículo que la luz se movía empaquetada en forma de “cuantos”, quedando con ello demostradas las teorías del físico Planck descubiertas cinco años antes. De alguna manera materializó la teoría de los “números cuánticos” del mencionado físico.

En el resto de artículos que publicó Einstein ese año trató temas como el movimiento browniano de las moléculas de un fluido de acuerdo con los estudios planteados por Brown y la teoría cinética de Maxwell y Boltzmann, formulando una perfecta teoría matemática de lo que esos otros físicos habían planteado. Con este artículo demostraba una brillante capacidad de utilización de las matemáticas para modelizar los fenómenos físicos. Un tema que trató en ese mismo año de 1905 fue el estudio del movimiento de la luz en el espacio y de la concepción relativista de espacio y el tiempo.

Por lo que todo el mundo conoce a Einstein es por sus dos teorías de la relatividad: la llamada Teoría de la Relatividad Especial y la Teoría de la Relatividad General. La primera es una teoría que publicó en 1905 y en ella nos dice que las leyes de la naturaleza son las misma para todos los observadores cuyos marcos de referencia se estén moviendo con velocidad constante respecto al otro. La relatividad general sostiene que las leyes de la naturaleza son las mismas para todos los observadores aunque se hallen acelerando los unos con respecto a los otros, de este modo la relatividad general abarca también a la especial. A pesar de ser estos trabajos de mayor envergadura Einstein recibió el premio Nóbel por el trabajo sobre el efecto fotoeléctrico. Aquí jugó un papel decisivo la osadía con la que en las teorías de la relatividad el genial físico retó a los científicos de su tiempo. No se le podía conceder un premio por una teoría que hacia peligrar el edificio de la física.

¿Sabían ustedes que los relojes en movimiento funcionan más despacio?. Aun más, si usted toma una barra de hierro o cualquier material y la somete a una gran velocidad, estando usted quieto, observará que sus medidas se acortan en la dirección del movimiento y su masa le parecería mayor, es decir loa “objetos encogen” cuando se someten a grandes velocidades. En todo caso, para su tranquilidad, sepa que Einstein nos dice que nada puede viajar a más velocidad que la luz y que para mover un objeto a esa velocidad (su masa teóricamente se haría infinita), se necesitaría aplicarle una fuerza infinita, por lo tanto la conclusión es que no podremos superar nunca la velocidad de la luz.

El espacio en sí está siendo retorcido y curvado continuamente por la materia y la energía moviéndose dentro de él, y el tiempo fluye a diferentes velocidades para distintos observadores. Numerosos experimentos en el mundo real a lo largo de los últimos 100 años, indican que, sorprendentemente, Einstein estaba en lo cierto.

Era yo estudiante universitario cuando me interesé por la lectura de algunos libros que trataban el tema de la teoría de la relatividad, movido por la curiosidad y sobre todo por la necesidad de comprender lo que todos mis profesores me habían dicho que era imposible de comprender. Cayó en mis manos un libro titulado Einstein y el Universo escrito por el astrónomo Carlos Nordmann del observatorio de Paris publicado en 1922 que por su claridad de exposición y sencillez en lenguaje científico me cautivó plenamente. Aquel libro, que aun conservo, fue mi primera visita al fantástico mundo de la física y la astronomía cuya lectura me animó a seguir leyendo a autores como Gamow, Paul Davies, Desiderio Papp, Carl Sagan, Asimow, Etephen Hawking y otros. Todos los cuales han contribuido a despertar mi curiosidad y hacerme sentir la indescriptible emoción de tratar de comprender los misterios del cosmos.

Leyendo la biografía de Einstein se pueden recoger interesantes aspectos de la vida de este genio. Decía que "la cosa más hermosa que podemos experimentar es el misterio". "Creo en la intuición y la inspiración", escribió en 1931. "Algunas veces siento que estoy en lo cierto aunque no sepa la razón". Verdaderamente es la curiosidad y el afán de desvelar los misterios lo que mueve al científico. La ciencia, para algunos seres privilegiados se convierte en una especie de estado de éxtasis desde el que el hombre esta más próximo a la verdad.

¿Cómo valora la sociedad actual a los científicos?. Realmente la ciencia no es un valor para la sociedad actual. Es cierto, sin embargo que la ciencia es un instrumento en manos de los que ostentan el poder, en ocasiones mal utilizado. Lamentablemente los seres humanos del siglo XXI están más preocupados por otros asuntos que por los de la ciencia. La enseñanza de la física a los jóvenes cada día está más depreciada, baste de muestra decir que en los propios planes de estudios de la Enseñanza Secundaria la Física y la Química son materias optativas a las que los padres de los desarrollos curriculares les han concedido escasa importancia. Los propios estudios universitarios de ingeniería y de ciencias no están igualmente cotizados que otros propios de las ciencias humanas. Podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que la cultura científica de nuestros estudiantes es muy escasa.

Para terminar diré que me sentiría feliz si al menos una persona de las que lea este artículo siente curiosidad por leer algún libro que hable de los trabajos de Einstein y de la ciencia en general. Por una sola persona que lo haga habrá valido la pena escribir estas líneas. No olviden mis amigos lectores que este año se celebra el Año Mundial de la Ciencia y que bien vale la pena prestar atención a quienes les hablen de ciencia, pues detrás de la ciencia existe un maravilloso mundo lleno de interrogantes y de respuestas a los misterios de la vida y del cosmos.

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